Hábitos de un mal gerente

Si quieres saber cuales son los hábitos de un mal gerente es por que estás pensando en dirigir o gestionar una organización. O quizás ya lo estés haciendo. Para ello, necesitas poder reconocer algunos de los hábitos de mala gestión más comunes para que no te conviertas en un manager mediocre. Está más que demostrado y es de sentido común que una mala gerencia dentro de una organización puede ser uno de los motivos que impida el éxito. En el mejor de los casos, solo ralentizar el proceso de crecimiento. A continuación te enumeramos diez ejemplos de hábitos de mala gestión.

1. Hábitos de un mal gerente – Inhabilitar los métodos de su predecesor

Cuando hay un nuevo manager o gerente dentro de una organización, suelen haber grandes cambios en la organización desde los primeros días. Muchas veces es para dejar patente que «lo de ahora» no va a ser «lo de antes». A veces, estos grandes cambios en la metodología de trabajo, organización y procedimientos suelen ir escusados por una época de desastre (y no tiene por qué ser así). Uno de los grandes errores de un nuevo manager o gerente es centrarse en arreglar el pasado y no en el futuro, lo que muchas veces sirve de excusa por no superar los objetivos ya que había que arreglar el desorden que había dejado su predecesor.

2. Hábitos de un mal gerente – Centrarse en lo más importante del momento

Otro error es olvidarse de las tareas regulares o cotidianas, sin las que el funcionamiento de un equipo no tiene sentido. El hecho de estar involucrado en muchos proyectos puede hacer que se omitan procesos básicos y que todo desemboque en un desastre posterior. Sí, es importante prestar atención a cada proyecto y cumplir con los plazos, pero no hay que olvidar que una vez terminado ese proyecto tan importante, empezará otro, y otro… por lo tanto hay que pensar a medio-largo plazo.

3. Hábitos de un mal gerente – No establecer objetivos ambiciosos

Sabemos de sobra que un buen método para motivar a los empleados es establecer unos objetivos alcanzables pero muchas veces, eso se resume al mínimo aceptable para la empresa. Pongamos un ejemplo: si terminar 10 proyectos mensuales es el mínimo aceptable y terminar 20 proyectos mensuales es un resultado excelente para la empresa, ¿por qué no establecer el objetivo mensual en 15 proyectos en vez de 10? También hay que entender que a mayor exigencia, mayores los beneficios para los empleados. En cuanto a nivel personal, los gerentes no suelen ponerse muchos objetivos. Hacerlo, puede suponer un riesgo para quedar en evidencia y no poder liderar con el ejemplo. Pero no hacerlo, también puede suponer falta de competitividad y estimulación personal.

4. Hábitos de un mal gerente – Esquivar responsabilidades

Otro hábito de mala gestión es culpar a los demás o bien tener excusas para unos resultados insuficientes. Lo más habitual es culpar a los eslabones más débiles, por ejemplo los últimos incorporados, o precisamente la falta de personal. Suelen excusar falta de ritmo, profesionalidad, inexperiencia o inadaptación. También suelen culpar otros aspectos, como por ejemplo, problemas con los proveedores, climatología, defectuosidad del producto, incidencias, etc. en vez de pensar en las posibles soluciones.

5. Hábitos de un mal gerente – No saber ver la realidad

También es de ser un pésimo líder querer esquivar la realidad cuando no se logran los objetivos de su departamento. Una de las excusas más comunes es tener unos informes y datos equívocos a lo que refleja la realidad. Sus informes muestran que los resultados han sido óptimos y que se ha cumplido en gran parte con los objetivos.

6. Hábitos de un mal gerente – Cambiar de estrategia con mucha frecuencia

Cambiar de estrategia o de enfoque dentro de una organización no está mal, pero cuando se tienen razones muy obvias que se suponen un avance o mejoría. Cambiar de estrategia con demasiada frecuencia puede ser un indicativo de indecisión o poca profesionalidad para los empleados. Esto puede derivar en la pérdida de talento por falta de motivación o profesionalidad.

7. Hábitos de un mal gerente – No escuchar

Para todo empleado es muy importante sentir que forma parte del proyecto y que sea valorado por sus superiores. Hay gerentes que valoran que un empleado tenga ideas que puedan mejorar su trabajo o el de los demás. Pero un mal gerente nunca reconocerá las buenas ideas y no escuchará cuando un trabajador tenga algo que decir. O peor todavía, utilizará lo alegado en contra del propio empleado transformándolo en inconformismo.

8. Hábitos de un mal gerente – Actuar solo a ojos de los accionistas

Entre los hábitos de un mal gerente es el de actuar siempre a ojos de los accionistas. Ello implica tener que tomar decisiones que no siempre van acordes con los trabajadores. El único objetivo es simplemente el de satisfacer a sus superiores. Aunque esto sea habitual en todos los niveles (satisfacer a un superior), quizás sea más agravante en el caso de un gerente ya que las decisiones que vayan a tomar implican a un grupo de personas, su motivación y estabilidad dentro de la organización.

9. Hábitos de un mal gerente – Ser manipulador

Hay cierto tipo de perfiles de gerentes que parecen simpáticos y agradables pero en el fondo son personas manipuladoras. Son aquellos que se pueden identificar con facilidad ya que al final de todo, siempre se salen con la suya. Como por ejemplo, hacer que una idea parezca tuya (aunque en realidad es suya). Con esta técnica, acabará convenciendo a los demás de ser partícipes en su propósito.

10. Hábitos de un mal gerente – Pensar en trabajar para la competencia

Cuando un mal gerente tiene el futuro incierto y va a ser destituido, piensa en trabajar para la competencia. Ya conoce el sector y sería una pieza clave en desvelar metodologías de valor para su futura empresa. No siempre acaban teniendo el mismo puesto, pero seguramente sería un rol de responsabilidad. Que un gerente quiera cambiar de empresa no es extraño, está en su derecho. Pero su papel dentro de una organización también incluye liderar en los momentos difíciles, asumir responsabilidades y reconocer los errores. Y quizás, lo más importante: aguantar y hacer resurgir la organización, eso es algo para lo que ha sido contratado.

¿Y tú que piensas? ¿Conoces algún otro hábito de mala gestión a parte de los expuestos por EmpleoTek? No dudes en comentar y dejarnos tu opinión al respecto. Quizás ayude a muchos responsables a plantearse su metodología.

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